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medición

Prólogo

Este informe llega en un momento crítico para nuestro movimiento. Estamos en la intersección de varias crisis: a nivel mundial, 800 mujeres mueren cada día durante el parto.

Unas 218 millones de mujeres en países de ingresos bajos y medios tienen la necesidad insatisfecha de anticonceptivos modernos, lo que significa que quieren evitar un embarazo, pero no utilizan un método moderno. Las mujeres ya son las más afectadas por nuestro clima cambiante, ya que cuidan de su familia durante desastres climáticos, conflictos por recursos limitados y más. Ahora, las investigaciones muestran que las métricas clave de la igualdad de género se están erosionando con un cronograma estimado de 132 años para lograr la igualdad de género si continuamos al ritmo que hemos estado avanzando: un ritmo inaceptablemente lento. Y debido a la dinámica de poder de género, la financiación para la planificación familiar en todo el mundo sigue sin tener prioridad, es difícil de conseguir y está excesivamente politizada, esto en medio de espacios democráticos cada vez más reducidos que amenazan los logros en materia de derechos humanos. 

Es suficiente para que muchos líderes mundiales se rindan y decidan centrar su atención —y sus recursos— en otra parte.  

Pero eso sería un error de proporciones colosales, y es un error que el mundo no puede permitirse que cometamos. Invertir en planificación familiar sigue siendo una de las mejores inversiones en salud mundial. Quiero que nuestros líderes mundiales hagan una pausa y se den cuenta del potencial que tenemos frente a nosotros si cumplimos con este derecho humano fundamental de acceso universal a los anticonceptivos modernos. Con la fecha límite para los Objetivos de Desarrollo Sostenible a la vuelta de la esquina, este es un momento para tener energía y suficiente optimismo para afrontar este momento.  

Porque hay buenas razones para el optimismo.  

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se estima que, por cada dólar invertido en planificación familiar, los beneficios para las familias y las sociedades ascienden a, como mínimo, 8.78 dólares, lo que generaría en total 660 mil millones de dólares en beneficios económicos para 2050. Guttmacher Institute ha descubierto que, con cada dólar adicional gastado en planificación familiar, se economizarían 3 dólares en costos de servicios de salud reproductiva, materna y neonatal. 

Garantizar que todas las personas, en todas partes, tengan la capacidad de decidir si quieren tener hijos, cuándo y cuántos, es, ante todo, lo correcto. Garantizar que este derecho humano sea universal es un objetivo digno en sí mismo. Pero, también, hacer realidad este derecho tiene importantes beneficios para acelerar el progreso de las economías de los países y de toda la comunidad global que trabaja para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La anticoncepción es un catalizador para la igualdad de género, la resiliencia y preparación ante el cambio climático y la prosperidad económica.  

bullhorn

La evidencia es clara: podemos afrontar este momento, pero debemos trabajar juntos y fomentar la rendición de cuentas mutua hacia resultados tangibles, logrando en última instancia el acceso universal a la planificación familiar basada en derechos.

Entonces, ¿por dónde empezamos? Por casa. FP2030 se descentralizó desde una secretaría en Washington, DC a cinco centros regionales en Nairobi, Abuja, Kuala Lumpur y la ciudad de Panamá, además de una oficina en Washington, DC. Hemos cambiado nuestra estructura para afrontar este momento, con más énfasis en el impacto a nivel de país. Ahora contamos con experiencia regional para trabajar con instancias decisorias nacionales en el contexto de su propio país, con atención a sus propias normas sociales y de género. Las barreras que enfrentan las mujeres en Nueva Delhi, si bien son similares hasta cierto punto, son diferentes a las de Nairobi, y es fundamental que nuestra organización tenga las herramientas para abordar estos contextos particulares.  

Y creo que nuestro enfoque está funcionando. La tasa de prevalencia de uso de anticonceptivos modernos (PAM) ha aumentado a más del doble de la tasa promedio en seis países (Burkina Faso, Malaui, Mozambique, Madagascar, Sierra Leona y Uganda); la PAM ha aumentado más de 1 punto porcentual por año desde 2012. Se trata de logros notables, especialmente en medio de los desafíos que supone el estancamiento de la financiación y las persistentes perturbaciones provocadas por la pandemia de COVID-19.  

También hay historias de éxito en torno a los métodos anticonceptivos. En 2012, solo había un país (Burkina Faso) en el que los implantes eran el método anticonceptivo moderno más utilizado. En la actualidad, los implantes son el método más utilizado en 11 países y el segundo método más utilizado en otros 16 países. Es una historia de innovación, liderazgo audaz y capacidad de respuesta, y espero ver más historias como ésta en los próximos años: donde lo que las mujeres quieren —un método específico que funcione con su estilo de vida— se amplíe rápidamente y se ponga a disposición a gran escala.  

En este informe, escuchará más historias de éxito: más personas que nunca están utilizando anticonceptivos voluntarios y basados en derechos. También conocerá más sobre las oportunidades que se avecinan. 

La evidencia es clara: podemos afrontar este momento, pero debemos trabajar juntos y fomentar la rendición de cuentas mutua hacia resultados tangibles, logrando en última instancia el acceso universal a la planificación familiar basada en derechos. Llegó el momento de unirnos para lograr avances, redoblar lo que hemos logrado hasta ahora e ir aún más lejos. Las mujeres no pueden esperar.  

¡Adelante! 

Dra. Samukeliso Dube